La figura adjunta muestra cómo la hoja y el marco se convierten en el clásico cascanueces: la puerta actúa como un brazo de palanca de modo que la fuerza que se soporta en un atrapamiento es hasta 80 veces la de cierre.

El Sistema FLEXOOR protege mediante dos acciones simultaneas: separar y compensar.

1) SEPARAR

El Sistema FLEXOOR protege en caso de atrapamiento separando la hoja del marco a medida que la puerta se cierra. Puede verlo poniendo la flecha del ratón sobre la figura adjunta. Clicando sobre la figura se lanza un pequeño video QuickTime.

2) COMPENSAR

El Sistema FLEXOOR también protege compensando la fuerza ejercida en el atrapamiento en la parte inferior de la puerta. La figura muestra que el peso P origina en el pernio superior una fuerza F que tiende a separar la hoja del marco y una F’ en el pernio inferior que tiende a aproximarla. Los pernios compensan las fuerzas F y F’. El pernio superior (pernio tipo A) tiende a juntar la hoja y el marco y el inferior (pernio tipo B) tiende a separarla. Por ello, la fuerza de atrapamiento en la zona inferior es más pequeña. La mayor parte de los atrapamientos que sufren los niños ocurren en esta zona.

PROTECCIÓN DE LA PUERTA

Por medio de estas acciones (separar y compensar), el Sistema FLEXOOR limita las fuerzas que sufre la puerta, protegiéndola contra deformaciones y descuelgues.

El gráfico representa la fuerza de atrapamiento que sufre un objeto de diámetro aproximado 9 mm al introducirlo en el quicio de una puerta abisagrada con el Sistema FLEXOOR. El eje vertical indica la altura a la que se produce el atrapamiento y el eje horizontal indica la fuerza que se ejerce sobre el objeto. Los valores mostrados indican la tendencia general y pueden variar de una puerta a otra según la anchura y peso de la hoja.

Siguiendo la curva FLEXOOR hacia abajo, se ve que en la zona media la fuerza deja de aumentar. Ese cambio de tendencia se debe a la acción de los pernios inferiores (tipo B), que empujan la hoja en lugar de retenerla (acción de compensar). La fuerza de atrapamiento en la zona inferior es, por ello, menor. La mayor parte de atrapamientos que sufren los niños ocurren en esta zona inferior.