El Sistema FLEXOOR reduce substancialmente el riesgo de lesiones en las puertas. Este apartado explica cómo mejorar aun más la seguridad.

Se pueden distinguir las siguientes zonas de riesgo en una puerta:

A) Zona del quicio: es la más peligrosa durante el cierre de la puerta. La puerta actúa como un brazo de palanca originando fuerzas de atrapamiento enormes. Es además la zona con mayor frecuencia de accidentes por quedar oculta a la vista al cerrar. Los solapes pronunciados entre marco y hoja y las aristas afiladas son factores agravantes.

B) Zona inferior: es peligrosa, sobre todo en la apertura.

C) Zona superior: es de bajo riesgo por lo improbable de alcanzarla. Sólo hay peligro en el cierre.

D) Zona de la cerradura: es de riesgo medio porque - exceptuando portazos - las fuerzas de atrapamiento son pequeñas, porque suele quedar en el campo de visión del que cierra y por la fácil instalación de dispositivos que impiden el cierre total de la puerta.

Para optimizar al máximo la seguridad en las distintas zonas, se recomienda instalar el Sistema FLEXOOR y adoptar estas medidas:

- Redondear ligeramente las aristas del marco y la hoja. Mejor aún es instalar puertas con aristas de material blando (zonas B, C y D).

- Utilizar frenos: dispositivos de bajo coste que impiden que la puerta se cierre del todo (zonas C y D). Los frenos quedan fuera del alcance de los niños de forma que sólo un adulto pueda cerrar la puerta. Los frenos que mantienen la puerta muy abierta también aumentan la seguridad en las zonas A y B.

- Instalar las puertas en las habitaciones donde juegan los niños de modo que abran hacia afuera (zona B).

- Instalar paneles transparentes que mejoren la visibilidad .

Cierre y abra las puertas despacio.